aNTOLOGÍA de fERREIRA gULLAR

Ediciones Arquitrave, prólogo y versiones de Harold Alvarado Tenorio, Bogotá, 2004, 94 págs.

“Flaco, alto, aquilino, de lacia y abundante cabellera que el tiempo hizo cenicienta, Ferreira Gullar tenía la apariencia de un extraño Cristo de los trópicos. Discreto y -dicen- algo hosco, la vejez lo volvió elocuente y tornó chirriante su voz apagada.”

Pablo Rocca, La Diaria, Montevideo, Enero 11 de 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ch'Ang-an de du Fu

Ediciones Arquitrave, prólogo y versiones de Harold Alvarado Tenorio, Bogotá, 2004, 80 págs.

“Consagró, sostiene el prologuista, muchos textos a tópicos que antes no habían trajinado los poetas, escribiendo sobre caligrafía, pintura, animales y asuntos caseros. Sin contar que usan un amplio espectro de voces, desde los directos y coloquiales hasta los alusivos y meramente literarios, a medida que desarrollaba su estilo y estudiaba las obras antiguas, ya fuesen con el acento cortesano o el propio, alcanzado durante los años de las rebeliones contra el imperio Tang.”

 

 

 

 

 

 

Brando im Schwarzwald y otros poemas

Ediciones Azafrán y Cinabrio
México, 2010, 40 págs.

“Alvarado Tenorio centra su temática en el deseo, en la sensualidad y la atracción de los cuerpos; se trata de un deseo gozoso sin consideraciones seudo metafísicas: la euforia de la carne y la nostalgia del goce. Es la suya una palabra que se regodea en nombrar, enumerar circunstancias, fechas, cuerpos, texturas. Alvarado Tenorio o la sensualidad de la palabra.”

Miguel Iriarte, El Tiempo, Bogotá, Enero 11 de 2011.

 

 

 

ARdor de Hombre

Ediciones Arquitrave, prólogo de Luis Antonio de Villena, México, 2004, 104 págs.

 “Ardor de hombre es una joya, la mejor antología del género que se ha hecho en lengua española”.

Cristina Peri Rossi, El Mundo, Madrid, Abril 6 de 2004.

 

 

De los goZOS DEL cUERPO

Ediciones Universidad de Caldas, prólogo de Pablo Arango, Manizales, 2012, 170 págs.

“Sin duda, para Alvarado Tenorio todo ocurre en el cuerpo y acaba allí. Por esta razón deplora el efímero paso del ser humano por un mundo que lo limita no sólo con su condición perecedera, sino por una serie de prejuicios, condicionamientos y obstáculos que impiden su plena realización: "Miro tu rostro / y me pregunto: / ¿Quién estableció esta rutinaria separación de edades?/ ¿Quién la fidelidad como hierro inamovible?/ ¿Quién nos quitó la realidad / y sólo nos dejó el deseo?”.

Consuelo Triviño Anzola, Ómnibus, Madrid, Agosto de 2007.